15 años de la separación de Héroes del Silencio

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En octubre de 1996 los Héroes del Silencio anunciaron su separación temporal. Dejaban la carretera por lo menos durante dos años. O eso dijeron entonces. Necesitaban tiempo para vivir y para emprender nuevos proyectos. Con el tiempo, aquella separación indefinida se convirtió en definitiva. Tanto es así, que hubo que esperar hasta 2007 para verlos juntos encima de un escenario en una gira de diez únicos conciertos que no supuso un retorno como banda en activo. A efectos prácticos, la carrera de Héroes del Silencio acabó después de lagira Avalancha en 1996, que llegó a convertirse en un infierno para todos los integrantes. Este es un repaso a la historia de la separación del grupo español de rock  más internacional hasta la fecha de hoy.

Todo comenzó en los primeros meses de la gira Avalancha, en el otoño de 1995. El grupo estaba presentando su último disco de estudio, que había sido lanzado al mercado en septiembre de aquel año. El disco estaba producido por Bob Ezrin y Adrew Jackson, famosos por haber trabajado con Pink Floyd. Con él, el grupo daba el salto hacia un sonido menos europeo y más amerizanizado que en anteriores trabajos. Estamos ante el disco más hard rock de Héroes del Silencio, un disco redondo con algunas canciones que se convertirían en clásicos de la banda, entre ellas ‘Iberia Sumergida’, ‘Deshacer el mundo’, ‘Opio’ o ‘La chispa adecuada’. También había espacio para otras canciones menos clásicas, pero que le daban identidad al disco (‘Rueda Fortuna’, ‘Parasiempre’, ‘Días de Borrasca’, ‘La espuma de Venus’).

La evolución de Héroes del Silencio era evidente. En apariencia poco quedaba de aquel grupo de chavales que editaron ‘El mar no cesa’ en 1989. Héroes del Silencio se habían convertido en una banda colosal y acaban de emprender una gira colosal. Lo hacían, además, sin una figura clara de management, error que reconocería el propio grupo al finalizar la gira.  “Llevábamos mucho tiempo sin manager, tomando decisiones por consenso constantemente y eso es muy difícil de mantener porque cada uno tiene su punto de vista. Afortunadamente ahora hemos podido parar la nave y la hemos puesto en reparación” afirmaría Enrique en octubre de 1996 en el momento del anuncio de la separación, por entonces temporal.

Durante la primera parte de la gira el grupo recorrió Europa en autobús. A pesar de algunas cancelaciones debidas a los problemas de garganta de Enrique Bunbury, en aquellos momentos los ánimos del grupo eran buenos. Pero después de los primeros conciertos, las pequeñas presiones de la gira no tardarían en llegar.“En varias ocasiones durante el set, he visto al resto del grupo cabreándose por motivos, que aunque ignoro considero nimios” escribía Bunbury el 7 de noviembre después de un concierto en Memmingen (Alemania).“Alan ha sido el primero, emberrinchado porque no funcionaba su apertura del nuevo sistema de infrarrojos utilizado para el micrófono de los coros. Luego Joaquín con alguien del público que le ha debido tirar un cigarro… apagado. Juan, a la hora del bis, andaba sentado en la escalera, fumando, con cara de amargado. Me he acercado a preguntarle: ‘¿Qué te pasa?, ¿te oyes mal?’. ‘Me duele la mano’ ha respondido, mirándome con cara de enfado”.

Estas palabras pertenecen al diario que el cantante escribió durante la primera parte de la gira Avalancha y que fue editado dos años después por Las Líneas del Kaos, club de fans de Héroes del Silencio. Gracias a él podemos saber, por ejemplo, que la tendinitis creciente del guitarrista y compositor Juan Valdivia era ya incipiente. Esta dolencia poco a poco iría a más y jugaría un papel trascendental en las dificultades que el grupo atravesó durante la gira Avalancha. También conocemos el comienzo de los problemas de salud dePedro Andreu, que en la segunda parte de la gira se vería obligado a ausentarse durante algunos conciertos al tener que someterse a una intervención quirúrgica. Según declararía el propio Enrique Bunbury años más tarde, el batería de Héroes del Silencio jugaba un papel conciliador en la psicología interna del grupo y su ausencia aumentó las discrepancias internas.

Los primeros síntomas de pesimismo cara al futuro por parte de Enrique Bunbury llegaron a principios de noviembre de 1995, con el single ‘Iberia sumergida’ funcionando a pleno rendimiento. El cantante comenzaba a darse cuenta de que la banda zaragozana no duraría toda la vida. “Me doy cuenta de que, cada vez, me aíslo más en el autobús, en las decisiones que tomo junto a Tomás, Claire, los abogados, Rafael Gil, Ochaíta, en los camerinos, en las pruebas de sonido. La verdad es que no me veo formando una banda tipo los Rolling Stones, que dure una eternidad. Soy un culo inquieto. Necesito movimiento”.

Además, entre 1995 y 1996, a lo largo de la gira Avalancha, Héroes del Silencio se encontraba en plenas negociaciones de la renovación del contrato que lo vinculaba a EMI. La banda había llegado a un estatus internacional y no estaban siendo unas negociaciones sencillas. “Negociábamos mientras el grupo se estaba separando” confesaría el cantante años más tarde en ‘Diván: conversaciones con Enrique Bunbury’ de Javier Losilla, publicado en el año 2000. “No llegamos a un acuerdo con el presidente que en esos momentos dejaba la compañía, pero sí con el nuevo. […] Ese contrato era muy amplio, en cierto modo, e incluía muchas posibilidades; entre ellas, la de que en un futuro incierto nos volviésemos a reunir, cosa que posteriormente no va a ocurrir, y de ahí el álbum de grandes éxitos [doble CD editado por EMI en ese mismo año]”.

Cuando la primera parte de la gira llegaba a su fin, Enrique Bunbury, a pesar de los problemas de garganta que habían surgido durante la estancia europea y a pesar de no verse “formando una banda que durase una eternidad”, sentía que quedaba aún mucho trabajo por hacer.  Y eso, lejos de resultarle una carga, le estimulaba. Por el momento.

Sin embargo, sus compañeros de grupo no parecían contar con actitud positiva cara a las obligaciones del tour. “Hoy he pasado por momentos de desesperación” confesaba en su diario a fecha del 24 de noviembre de 1995. “A veces, lo he de reconocer, me aburro y me deprimo al ver el cansancio de los demás. He dicho varias veces en voz alta lo corta y descansada que se me ha hecho esta gira. Sin embargo veo a Pedro cansado, a Juan con ganas de terminar, a Joaquín que no vive sin su media naranja. Sólo Alan coincide conmigo en la apreciación”. Pero por aquel entonces, la idea del final de Héroes del Silencio todavía era una semilla sin germinar. El propio Enrique planificaba cómo afrontar cara al futuro las próximas giras de Héroes del Silencio: pequeñas giras de clubs para abrir nuevos mercados, conciertos en ciudades europeas clave donde el grupo ya funcionaba, limitarse a las ciudades españolas más importantes para evitar las provincias, etc. “La idea es acabar las giras del álbum en seis u ocho meses, máximo un año, teniendo entonces más tiempo para componer, pudiendo sacar los álbumes más seguidos”.

Pero poco a poco, las presiones cotidianas de la gira empezaron a hacer mella en el vocalista y la semilla empezó a germinar. El 26 de noviembre, antes de un concierto en Melgar (Burgos) un Enrique Bunbury visiblemente cabreado escribía: “me ha entrado tal mala hostia al ver el recinto, el pueblo, la gente, los fans… Me jode tener que tocar en un pueblo, cuando nuestra voluntad era claramente contraria a girar por localidades pequeñas, por concepto. El escenario, bajo, es una mierda. En la línea frontal, se levanta una valla de medio metro que hace que parezca el tablado de El corral de la Pacheca”.

El verdadero punto de inflexión llegó después del concierto de Sevilla el 5 de diciembre de 1995“Ayer fue el concierto de Sevilla en el que me escupieron, abandoné el escenario, volví, nos aplaudieron, me cambié rápidamente en el camerino y me fui al autobús. Desde entonces, no he levantado cabeza. Estoy de mala baba” escribía el cantante al día siguiente en su diario. “No soy feliz. Mi posición actual, es tan kamikace… Comenzaría una nueva vida: si lo hiciera, que lo dudo, tendría al menos una razón sustancial para continuar. En estos momentos siento como si mi vida no valiese una mierda. Pensé en el suicidio, ayer, por primera vez en mucho tiempo. Pero es tan poco original…”.

Efectivamente, el propio Enrique Bunbury reconocería años más tarde que aquel concierto supuso el principio del fin de Héroes del Silencio. Al menos para él. “Fue después del concierto de Sevilla, el 6 de diciembre del 95, cuando empezó a gestarse este nuevo álbum [por Radical Sonora], aún sin ser realmente consciente de ello hasta mucho después” declararía el cantante en la revista mexicana Retila en 1997.

El 5 de diciembre de 1995 los Héroes del Silencio terminaban un concierto en Sevilla que marcaría un punto de inflexión en las relaciones en el seno del grupo. A partir de entonces, las diferencias musicales explotarían durante la segunda parte de la gira de presentación de ‘Avalancha’. A comienzos de 1996 Enrique Bunbury propuso un cambio de rumbo en el estilo del grupo que no fue bien recibido por sus compañeros. Al poco tiempo, la separación era un hecho.

Al día siguiente del famoso concierto de Sevilla en 1995, las diferencias musicales y personales comenzaron a aflorar. “Fue el día que empecé a pensar que no quería estar más en el grupo“recordaba Enrique Bunbury cinco años después en una entrevista publicada en el libro ‘Diván: conversaciones con Enrique Bunbury’ de Javier Losilla. “Se daban una serie de circunstancias que a todos nos hacían infelices. Quizás porque nunca llegamos a parar y a tomarnos las cosas con calma. El caso es que llegó un momento en el que musical y personalmente yo no estaba contento, y pienso que habíamos creado una especie de monstruo: lo que representaba Héroes y el público tipo secta que habíamos creado. […] Ese público cerril y fundamentalista que cree que Héroes tiene que ser de una forma muy concreta”.

Al músico zaragozano empezó a aterrarle la idea de convertirse en un “artista viejo del rock’n’roll”. Comenzó a entender que el camino que llevaba Héroes del Silencio era el de convertirse en una banda de rock de estadio, de giras internacionales y grandes marcas de sponsor. Y ese pensamiento lo condujo hacia el deseo de búsqueda, experimentación e investigación musical, lo que terminaría  chocando con las distintas sensibilidades musicales dentro del grupo, cada vez más diferentes.

Después del concierto de Sevilla, Héroes del Silencio se tomaron unas vacaciones antes de continuar con la larga gira de presentación de su último y aclamado disco ‘Avalancha’. Enrique Bunbury se marchó a Guatemala donde tuvo tiempo de pensar en su futuro como músico. Al volver, el cantante tenía claro que su futuro no estaba al lado del grupo que lo había hecho famoso, el mismo grupo en el que ya habían empezado a notarse algunos síntomas de alejamiento durante la composición del ‘El Espíritu del Vino’ y los excesos de la posterior gira. “Durante la grabación de aquel álbum, los comienzos del fin estaban ya sembrados de alguna manera, porque se veía que Enrique escuchaba muchos estilos de música y quizás Juan se estaba centrando más en grupos de heavy metal” recuerda el productor Phil Manzanera en el documental ‘Porque las cosas cambian’.

Cuando el grupo retomó el tour Avalancha, en enero de 1996, las tiranteces se precipitaron. La enfermedad del batería Pedro Andreu, que estuvo ausente durante algunos primeros conciertos mientras permanecía convaleciente, empeoró aún más las cosas“Teníamos que ir de gira con otro batería” recordaba Enrique en el año 2000. “Era todo muy incomodo. Pedro siempre fue el gran conciliador del grupo”.

A comienzos de la segunda parte de la gira, la banda celebró una reunión en México. Fue entonces cuando Enrique comentó al grupo todo lo que estaba pasando por su mente: necesitaba un cambio de rumbo musical y de concepto. Puso una lista de condiciones para continuar, entre las que se encontraba, por ejemplo, la desaparición de las guitarras de distorsión.“Cayó como un jarro de agua fría” recordaba el cantante en la época de El Huracán Ambulante. “Hubo quien lo aceptó mejor, pero en definitiva no hubo entusiasmo. Y a partir de allí todo fue de mal en peor. Creo que fue en Tijuana donde dije que no quería continuar y cogía un avión de vuelta a España. Me parece que fue Tomás [road manager] quien me convenció paras continuar la gira. […] Cuando yo estaba hasta los huevos aún tuve que continuar ocho meses”. Durante esos ocho meses, el cantante fue fraguando las demos de su primer trabajo en solitario ‘Radical Sonora’. “Quizá eso fue lo que me salvó de no volverme loco en esa gira” recuerda en el libro de Javier Losilla. “Durante ese tiempo mi única diversión era trabajar en un proyecto nuevo, que maduraba pensando y reflexionando sobre la música”. Al mismo tiempo, la tendinitis de Juan Valdivia iba a peor. “Fue muy duro. Había unas posturas que no podía hacer, me costaba” recordaba el guitarrista en 2002 en una entrevista con Matías Uribe para El Heraldo de Aragón. “En el último álbum en directo, ‘Parasiempre’, se nota que no punteo. Estaba ya muy fastidiado. Fue un calvario psicológico y físico”.

El 3 de octubre del 96 el grupo anunció por fin su separación en Lima. En principio se trataba de un parón  de dos años, o eso dijeron ellos. El 6 de octubre se produjo el último concierto de Héroes del Silencio hasta la que sería su gira de reunión en 2007 (casi podríamos llamarla gira de reconciliación).  Fue en Los Ángeles y duró apenas unos minutos, los suficientes para que el público tirara los botellazos pertinentes. Alguien había ido propagando el rumor de que Enrique Bunbury había asegurado que las mujeres mejicanas eran feas, lo que no había gustado a los mejicanos residentes allí.

Efectivamente, aquel no fue el concierto de despedida que una banda de la magnitud de Héroes del Silencio se merecía.

De las declaraciones posteriores de los miembros del grupo se desprende que la separación de Héroes del Silencio fue algo doloroso y traumático. El famoso paréntesis de dos años se convirtió en separación definitiva cuando  Enrique Bunbury confirmó lo que todo el mundo sospechaba: “Sólo un milagro puede reunir a Héroes y yo no creo en los milagros”.  A pesar de que algunas palabras durante la promoción del disco de rarezas editado en 1998 especulaban con una posible puerta abierta al regreso del grupo con nuevas canciones, la realidad era contundente. Héroes del Silencio formaba ya parte del pasado y las heridas eran demasiado recientes “El último concierto, en Los Ángeles, ante cinco mil personas, duró dos minutos, pero el día anterior fue de un minuto” decía Juan Valdivia en 2002. “Salimos, le tiraron a Enrique una moneda y se fue. Se acabó el concierto. Al día siguiente volvimos al mismo sitio, y, además, ante un montón de gente de la industria, periodistas… Estaba Bob Ezrin, Miles Copeland, [Joaquín] Luqui… Tiran otra cosa y Enrique se va. Pues si éste se va, yo también. Así acabamos. El final se me juntó con lo de la mano. He llegado a pensar que no les tenía que haber dicho nada. No hubo comprensión hacia mi problema. Yo me estaba operando y Enrique estaba dando homenajes a Elvis. Claro, ahora que se me ha arreglado, dirán que me he estado tocando. La liberación la sentí cuando el médico me dijo que no tocara la guitarra. Fue una alegría tremenda porque no podía poner ni do mayor”.

Pedro Andreu recordaba hace poco en declaraciones a la revista Rolling Stone las circunstancias de aquel último concierto: “Fue muy visceral. Después del concierto se produjo una bronca y todos se fueron a casa, a Zaragoza. Menos yo: era el único que no tenía novia y, joder, estaba en Los Ángeles. Así que me pasé allí una semana”. Once años después, la banda regresó a Los Ángeles durante la gira de reunión de 2007 ante un público de 27 mil personas. En efecto, rock de estadio. Esta vez no hubo ningún botellazo.

DAVID LITTLE
Actualidad 7

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