AC / DC. El álbum negro australiano

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El verano de 1980 AC / DC regresaba con un álbum de luto. La banda acababa de perder a su carismático vocalista Bon Scott y se encontraban con el que era, quizás, el final de su carrera. ‘Back In Black’ supone para el mítico grupo australiano un antes y un después. El primer disco con Brian Johnson. La última prueba de fuego. Esta semana repasamos las circunstancias en las que nació uno de los discos más poderosos del rock duro, el tercer disco más vendido de la historia por detrás de ‘Thriller’ de Michael Jackson y ‘The Dark Side Of the Moon’ de Pink Floyd.

El 19 de febrero de 1980 Bon Scott, cantante de AC / DC se fue a tomar unas copas en el Music Machine de Camden. Era algo bastante habitual en él, cosas del rock and roll. A las tres de la madrugada salió de la puerta muy perjudicado por el alcohol y ayudándose del hombro de un amigo para poder andar. Alisdair Kinnear, que así se supone que se llamaba, lo intentó llevar a su casa, pero fue imposible despertarlo. Así que decidió que durmiera la mona en el coche. Pero Bon no despertó.

Los detalles de la muerte de Bon Scott todavía no han sido esclarecidos del todo. Muchos aseguran que el tal Alisdair Kinnear es un nombre ficticio, un nombre que se dio a la policía para ocultad la identidad del verdadero acompañante. Esa noche, Bon Scott había quedado con sus amigos Pete Way y Phil Mogg, del grupo UFO, que aseguraron no haberlo visto en ningún momento. También hay rumores de que el cantante estuvo acompañado de un tal Joe King, traficante de heroína, también con nombre falso. Todo muy extraño.

Lo único cierto es que Bon Scott murió atragantado por su propio vómito y que el mundo de la música había perdido a una de sus grandes estrellas. En teoría, el próximo disco de AC / DC iba a ser el mejor de todos. El más revolucionario. Pero Angus y Malcom Young se plantearon muy seriamente si tenía sentido continuar con la banda o no. Al fin y al cabo, el carisma de Bon Scott era irremplazable, tanto como vocalista como por su energía y presencia encima del escenario.

Una vez convencidos y autoconvencidos de que tenían que seguir, de que eso era lo que Bon habría querido, los hermanos Young se encerraron en el local de ensayo  y empezaron a componer como forma de terapia ante la trágica pérdida de su amigo y compañero las canciones de su próximo disco. El manager de AC / DC Peter Mensch hizo ver al grupo la necesidad urgente de encontrar a un nuevo cantante para que tomara las riendas y asumiera la enorme responsabilidad de sustituir a Bon.

En poco tiempo, los candidatos surgieron de debajo de las piedras. Todos los días la banda escuchaba las maquetas que les enviaban. Ninguna parecía estar a la altura. Algunos querían imprimir al grupo una personalidad a años luz de su identidad marca de la casa. Otros, simplemente, no daban la talla. Hasta que, sin ninguna maqueta de por medio,  dieron con Brian Johnson, un escocés que había militado en el grupo de glam rock Georgie en la década de los setenta. Según se dijo después, quizá simplemente por cosas del mundo del espectáculo y su mitología, el propio Bon Scott había comentado en alguna ocasión a los hermanos Young que Brian Johnson era uno de sus cantantes favoritos.  Lo cierto es que fue la banda la que contactó con él, y que la oferta de integrarse en el equipo de AC/DC  no supuso para el cantante ningún subidón fuera de lo común.

Las malas lenguas dicen que cuando Brian Johnson llegó a la prueba, no mostró demasiado interés. Pero su talento fue más que suficiente para convencer a Angus y Malcom Young de que él debía ser la persona elegida para heredar el trono de Bon Scott. Para atraerlo al lado oscuro, le regalaron nada más y nada menos que un coche junto a un cheque de 5 mil libras esterlinas. Así cualquiera. “Estoy muerto de miedo” confesaba Johnson, “algunos de los fans de la banda son de Newcastle y con capaces de notar el más mínimo fallo. Pero en otro sentido me siento afortunado. Son una de las mejores bandas de rock and roll en el mundo”.

La compañía discográfica no escatimó en gastos, entusiasmada por la continuación de la banda y por las estupendas ventas del último álbum de Bon Scott, el célebre ‘Highway to hell’. El grupo se permitió el lujo de escoger el estudio que quisieran. Después de unos  ensayos en Londres, viajaron hasta las Bahamas para grabar el disco más delicado de su carrera. ¿Qué mejor que grabar en un entorno paradisiaco?

 ‘Back in Black’ es un álbum negro de luto. Un homenaje en memoria del desaparecido Bon Scott. Sin embargo, ninguna de las canciones que el vocalista había escrito antes de su muerte fue incluida en el disco. “Las canciones de este álbum fueron el resultado de un esfuerzo colectivo” explicaba hace años Mutt Lange, productor junto a Tony Platt. “Todo el mundo aportó sus ideas”.

Con ‘Back In Black’ AC/DC superaba la prueba. Y con creces.

Probablemente sea el mejor disco de su carrera con el hasta ahora todavía cantante Brian Johnson. Sin duda es uno de los mejores discos de rock de todos los tiempos. En canciones clásicas como ‘Hell Bells’, ‘You Shook Me All Night Long’, o la propia ‘Back In Black’, Johnson consigue sustituir a Bon Scott e imprime su propia personalidad, que no dista mucho de la del desaparecido cantante. Quizá una voz más ronca, más tabernera y menos setentera, pero una de las voces más personales y características del hard rock. Igual que su predecesor, Brian Johnson es la voz de AC/DC.

DAVID ANDRÉS MARTÍN
Thriller Magazine / Actualidad 7