Alexis Morante, en la carretera junto a Enrique Bunbury

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Hace poco menos de un año, Enrique Bunbury y los suyos cruzaban el charco para emprender una de las giras más ambiciosas que se recuerdan. Las Consecuencias Tour ha sido una vuelta a los orígenes, un viaje de carretera al más puro estilo americano. De costa a costa y actuando en pequeños clubs y teatros del territorio estadounidense. La productora 700G Films, tiene el honor de haber acompañado a la banda a través del desierto de Colorado, el asfalto de Nueva York, el Golden Gate de San Francisco o la ciudad sin ley de Las Vegas. El resultado es una road-movie llena de rock’n’roll y kilómetros.

La historia comienza en el concierto celebrado en el Estadio Azteca de México DF en noviembre de 2009, donde Enrique Bunbury congregó a 90.000 personas culminando la gira de ‘Hellville Deluxe’, su anterior trabajo. Nunca un músico español había reunido a tantas personas en suelo mejicano. Pero aquel es sólo el punto de partida de la historia que los chicos de 700G Films se han traído de Estados Unidos.

Alexis Morante y sus compañeros se muestran satisfechos por el trabajo realizado. Saben que tienen todo un tesoro entre manos. Posiblemente, la película sobre la última gira de Enrique Bunbury suponga un antes y un después en la manera de entender los documentales musicales en nuestro país. “En este documental tenemos puestas toda nuestra ilusión y cinco sentidos” asegura Alexis. “No es un documental fácil. Queremos alejar del concepto ‘making of’ de una gira y acercarnos más a una película documental al estilo de los grandes ‘rockumentaries’”.

¿Qué podremos encontrar en el documental sobre Bunbury que habéis grabado?

Tenemos todos los ingredientes y el montaje está siendo una gozada, en el sentido personal y artístico. Personalmente por poder recordar tantas y tantas experiencias vividas en la gira. Artísticamente Enrique Bunbury y toda su gente tienen mucha parte del mérito. Sus vidas son muy interesantes para una historia y nuestras cámaras estuvieron allí para recogerlo todo.

¿Está listo? ¿Cuándo saldrá?

El rodaje está cerrado y tenemos material suficiente, pero el montaje de una película de estas características te va sorprendiendo a medida que te sumerges en la historia que estamos contando. Sin duda, estamos seguros que 2011 será el año del estreno, pero no puedo decirte fecha. Lo que sí puedo decirte es que todo está muy avanzado y cada día trabajamos para que salga cuanto antes. Tenemos muchas ganas, nosotros y todos los implicados en aquella gira. Todos coincidimos en que fue una gira especial con un universo único. Eso es lo que se verá en el documental.

Aunque algunos dicen que en persona es un tipo encantador, lo cierto es que Enrique Bunbury tiene cierta fama de borde. ¿Cómo es estar en su presencia? ¿Cómo es en el trato personal?

Pues si dicen que es encantador, es que será verdad. Hay dos formas de ver a las personas: sin conocerlas, con la imagen prefabricada que tengas de ellas o conociéndolas y descubriendo a la persona real. Enrique es encantador y todos los que lo rodean igual. Si a eso sumas que nosotros somos encantadores también, ¡pues todos encantados! [Risas].

“La carretera no puede ser buen lugar para vivir en la vida”.

Una gira puede ser en ocasiones un verdadero infierno, como estar en una cárcel con las puertas abiertas. ¿Hubo momentos en que pensasteis aquello de ‘quién me mandó a mí meterme en esto’?

Sí, lo pensé, lo pensamos todos. Y ellos también. La gira es algo maravilloso, un sueño hecho realidad para un filmmaker, el sueño amerciano, el rock’n’roll en su máxima expresión… Pero a veces, evidentemente, hay tensiones, hay cansancio y hay momentos de bajón. Eso es lo que hace a este documental tan intenso. Vivir lo que vivimos, en primera fila, tiene sus riesgos, pero al final queda lo bueno, como en las grandes películas. En cuanto a los 700G Films, imagínate, cuatro tíos en una caravana pequeña recorriendo Estados Unidos durante más de mes y medio, conviviendo en todos los aspectos. Tensiones hubo muchas, pero momentos inolvidables y maravillosos muchísimos más. Si te lo tomas con humor, todo sale bien. Después de la gira nos echábamos todos de menos un montón.

¿La carretera es un buen lugar para vivir y trabajar?

La carretera no puede ser buen lugar para vivir en la vida. Para vivir mejor una casa en la playa con jardín, con espacio, con todas las comodidades. Ahora bien, la narrativa visual que te da la carretera, las metáforas, el ver por la ventana pasar los kilómetros… Ya lo reflejamos en cierto modo en el videoclip ‘Los Habitantes’. Carreteras interminables de un camino desconocido y apasionante que aún tiene que recorrer Enrique. ¡Y lo que le queda!

Suponemos que tendréis un buen puñado de anécdotas. ¿Alguna que se pueda contar?

Anécdotas hay muchísimas. Muchas de ellas serán protagonistas en el documental. Otras se quedarán en un cajón para siempre. Te puedo enumerar algunas. Por ejemplo, ver el final de ‘Lost’ en una habitación de hotel en La Vegas con toda la banda y el equipo. O cuando Bowie [el gato de Bunbury] se fue a jugar al casino con una gatita negra que se encontró y no lo encontrábamos hasta que le dio la gana de volver al bus. O la odisea para sacar a la luz el videoclip de ‘De todo el mundo’ y el considerable y entendible enfado de todos los fans con nosotros porque no se estrenó el día que se dijo. El orgullo de ver el videoclip terminado y viéndolo con Enrique y los demás en el bus. La noche que nos visitó Bono y Nacho me avisó en los camerinos. La noche que vinieron buscando cervezas a la caravana. El cariño de todos los fans, que cada vez que salíamos al escenario para hacer el plano vacío nos aplaudían gritando de una forma acojonante. Y un larguísimo etcétera.

¿Qué ha sido lo mejor de esta experiencia?

Para mí lo mejor ha sido sin duda conocer a todo el equipo, a toda la banda, conocer mejor a Enrique y Jose, y conocer más a mis propios compadres Andrés, Raúl y Carlos. Si duda, lo mejor, las personas.

¿Y lo peor?

Cuando pasa el tiempo, sólo ves cosas buenas.

“La mayor impresión me la llevé en el Estadio Azteca. Aún se me ponen los pelos de punta al recordar cómo vivimos aquello en primera persona, con 90.000 personas en el estadio gritando”.

¿Cómo surgió el proyecto de grabar la gira de Bunbury? ¿Cómo contactó Enrique Bunbury con vosotros?

¡Mi madre ya está harta de escuchar esta historia! Yo vivía en Los Angeles y siempre me gustaron Héroes del Silencio y Bunbury en solitario. Me enteré de que Enrique venía a Los Ángeles a tocar en su gira Helville deLuxe. Por aquel entonces, yo estaba estudiando el último año de un master en la New York Film Academy de Hollywood, gracias a las becas Talentia. Y además, estaba en una época donde veía muchos ‘rockumentaries’. Pensé que sería perfecto hacer un documental sobre Bunbury en ese estilo. Ya sabes, historias reales, contar lo que se ve… Se me ocurrió escribir a su oficina de management y contarles mi idea. Al día siguiente me llamó Nacho Royo desde Perú, donde estaban de gira, y me dijo que les había gustado la idea y querían quedar con nosotros en Los Angeles.

Estados Unidos es un país con bastante mala fama. ¿Qué sensación os habéis llevado? ¿Os ha sorprendido?

A mi Estados Unidos me encanta. Ahora estoy en España de paso. Mi intención es volverme a esa maravillosa ciudad que es Los Angeles. La gente en España tiene muchos prejuicios sobre Estados Unidos. A veces con razón, sobre todo por la política y por el bombardeo cultural al que estamos sometidos. Pero una vez que vives allí , te das cuenta de que es un país impresionante, incluso con todos sus defectos.

Por cierto, yo soy medio yankee…

Ah, entonces ¡se acabó la entrevista! [Risas]

Bunbury es una leyenda en vida en España y México, sin embargo, no es un artista masivo en Estados Unidos. ¿Os sorprendió el éxito del tour?

No me sorprendió para nada. El año anterior recuerdo que fui a verlo a Nueva York cuando yo vivía allí. Recuerdo que iba pensando, ‘seguro que no va a venir nadie y voy a acabar solo con otros diez latinos o algo así’. Cuando llegué al recinto en el Times Square, ¡había una cola enorme para entrar! Entonces me di cuenta de lo que mueve Bunbury entre el público latino y americano. De todas formas, la mayor impresión me la llevé en el Estadio Azteca. Aún se me ponen los pelos de punta al recordar cómo vivimos aquello en primera persona, con 90.000 personas en el estadio gritando. ¡Inolvidable!

¿Había ‘gringos’ en los conciertos?

Sí había. Yo conocí a unos cuantos. Pero es cierto que la mayoría eran latinos, pero latinos totalmente norteamericanos. Es normal que cantando en español la gente que vaya entienda el idioma. Pero yo no descartaría que Bunbury llegara al gran público anglosajón en un futuro. Ya lo hizo con Héroes.

“Al final un videoclip es una pequeña película con el guión marcado por una canción”.

Con vuestros vídeos, habéis conseguido proporcionar a Bunbury la mejor imagen audiovisual que se le recuerda…

¡Hombre, muchas gracias por lo que dices!

No, si lo estoy diciendo en serio. ¿Cuál es el secreto?

Bueno. Para mí es un orgullo haber tenido la oportunidad de aportar mi granito de arena a la trayectoria de Enrique Bunbury. Y si encima todos se quedan contentos, incluyendo seguidores y fans, pues para nosotros es un orgullo doble. Imagino que el secreto está en aportar mi visión personal como filmmaker, reflejar lo que me está transmitiendo la canción. Seguramente si hubiera tenido que hacer videoclips de otro disco o en otra época, por ejemplo viviendo en Suecia, a lo mejor hubieran sido blancos y nevados. Pero nos ha tocado en el oeste norteamericano y con un disco que nos transmitía intimismo y universos propios. Por otra parte, a la hora de afrontar un videoclip considero importantísimo crear una historia, que no sea simplemente un playback, que el cantante se convierta en un personaje. A todo esto le tenemos que sumar la presencia de los cracks que trabajan conmigo. Carlos García de Dios en la fotografía, Raúl Santos, el mago del 3D José Luis Ramos… Con todos ellos la belleza está asegurada. También hay que decir que Enrique está en una de sus mejores épocas y no le da miedo arriesgar. El solo hecho de pedirme a mí que le haga un videoclip sin tener ni idea de qué hacía yo o cómo iba a salir esto, es de locos.

¿Notabais que le faltaba algo a sus vídeos en solitario?

A mí siempre me han gustado los videoclips de Bunbury. Me gustaban algo menos los de Héroes. Pero de Bunbury recuerdo sobre todo uno, ‘Lady Blue’. Muy bueno. Ten en cuenta que el videoclip que nos precedía a ‘De todo el mundo’ era nada más y nada menos que ‘Frente a frente’, una maravilla rodada por Juan Antonio Bayona, un pedazo de director de cine. Pero a la hora de afrontar los videoclips de Enrique, no miré atrás ni una sola vez. Nos olvidamos completamente de lo que se había hecho antes. Simplemente escuché la canción y nos lo tomamos como si fuera un cortometraje, como si fuera una historia nueva de un cantante que nadie conoce.

“Enrique nos dio total y absoluta libertad creativa. Era un creativo más, como uno más del equipo”.

Entonces los videoclips de Héroes no te gustaron demasiado…

Son de otra época. Son más de grupo de rock haciendo playback y postureo con una chica guapa por ahí en medio. Esto se ve claro en ‘La sirena varada’, por ejemplo. Esos son los que menos me gustan. Los que más, quizás, los últimos, los de ‘Avalancha’. Especialmente el de esa canción, ‘Avalancha’. Quizás porque está rodado en Las Vegas, no sé. Creo que me gusta más la forma de hacer videoclips de ahora, contando historias y creando universos propios, porque al final un videoclip es una pequeña película con el guión marcado por una canción.

¿Creéis que los videoclips y los vídeos en directo son una buena salida para la crisis del disco? ¿Los grupos deberían invertir más esfuerzos en grabar más contenidos audiovisuales?

Por supuesto. Y eso ya se está viendo en todos los grupos. Internet es el principal medio para la música hoy en día. Y la gente, si puede ver a la vez que oír, pues mejor todavía. Que un videoclip como ‘Frente a frente’ o ‘De todo el mundo’ tengan millones de visitas sólo se puede conseguir en Internet y con un videoclip. A mí personalmente me encanta generar contenido audiovisual para la música. Lo veo apasionante. Enrique Bunbury es un enamorado de lo audiovisual también. Le encanta el cine, siempre está pendiente de las últimas tendencias en videoclips, de las técnicas de grabar conciertos. Y sobre todo le encantan los documentales. ¡A ver si le gusta éste!

Una pregunta con trampa. ¿Tuvisteis plena libertad artística para rodar vuestro trabajo?

Total y absoluta libertad creativa. Enrique se implica como un creativo más, como uno más del equipo. Aconseja, opina, pero no pone límites. Se parte de la hoja en blanco.

¿En qué estáis trabajando ahora?

Ahora mismo mi única y mayor preocupación es el documental de Bunbury. Aparte, mi amigo y compañero en 700G Films, Raúl Santos, sigue con la dirección de la ‘La Roca’, un documental sobre la historia de amor entre dos ciudades tan peculiares como Gibraltar y La Línea de la Concepción. Además, también me ha dado tiempo a dirigir dos videoclips más, uno que está ya saliendo, con unos maravillosos Macaco y Fito y otro que está a punto de salir, con los Niños Mutantes. Hace poco, muy poco, comenzó la andadura de mi último cortometraje ‘Matador on the road’, donde Enrique Bunbury vuelve a colaborar con la preciosa canción ‘Vámonos’. Luego tengo por ahí el guión de un largometraje de ficción, pero sin duda, ahora mismo mi prioridad es el documental.

Una última cuestión. Al igual que vosotros, están surgiendo muchos jóvenes con talento desde Andalucía. Realmente parece que hay potencial en el sur. ¿Creéis que todo este potencial se está desperdiciando por falta de apoyos?

Esta pregunta me gusta mucho para terminar, porque no hay nada de lo que me sienta más orgulloso que de mi tierra y de la gente andaluza. En España dicen que en el sur hay un duende especial. Lo que hay es que dar salida a ese duende y saber explotarlo. ¡Que se apoye a los jóvenes que intentan hacerlo bien!

El documental está actualmente en fase de postproducción. Os dejamos con algunos vídeos y aperitivos rodados por 700G Films para Enrique Bunbury.

DAVID ANDRÉS MARTÍN
Thriller Magazine