Amy Winehouse, la diva atormentada del soul

amy

El pasado 23 de julio nos dejaba Amy Winehouse con tan solo 27 años. Para algunos, la artífice del enésimo revival soul en plena era de los revivals. Para otros la salvación de un género moribundo, gracias a la aportación de una mirada fresca y contemporánea al sonido de Atlantics Records y la Motown. Un verdadero legado para la historia de la música. Esta semana decimos adiós a la primera gran voz del siglo XXI.

Cuando a mediados de la década pasada Amy Winehouse grababa ‘Back to Black’ junto a la banda de funk-soul The Dap-Kings y los productores Mark Ronson y Salaam Remi, nada hacía sospechar de que aquel disco se convertiría en el estandarte de la renovación de la música negra. Hacía varias décadas que los clásicos del soul habían plasmado el alma afroamericana en aquellos grandes discos de los años cincuenta y sesenta. Pero poco quedaba por aquel entonces de todo aquello excepto un buen puñado de canciones ensimismadas en el R&B de radiofórmula. Hasta que, de pronto, llegó Amy Winehouse, curtida en los suburbios londinenses de Southgate, y le devolvió la elegancia y el corazón a un género que se había alejado del lenguaje de la calle.

Había pasado bastante tiempo desde que la cantante ingresara en la Sylvia Young Theatre School -una de las escuelas de teatro más prestigiosas de Londres de la que acabaría siendo expulsada- y de aquellas primeras actuaciones en pequeños clubs del norte de la ciudad. Todo aquello había quedado relegado al pasado tras el lanzamiento en 2003 de su disco debut ‘Frank’, un primer trabajo en pleno éxtasis del urban music británico publicado bajo el paraguas de Island Records, filial de Universal Music. El sello discográfico había oído hablar de ella, una chica blanca con portentosa voz negra, gracias a su amigo y músico Tyler James. Y acertaron de pleno con su fichaje.

Aunque en un principio pasó inadvertido en el resto del mundo, aquel disco alcanzó un éxito notable de crítica en su país natal, Reino Unido, y recibió algunas nominaciones para los premios Mercury Prize. ‘Frank’ mostraba a una cantante con una voz extraordinariamente madura para su insultante juventud; una voz cargada de matices que bebía directamente de las raíces del soul. La producción, a manos del productor Salaam Remi, era un equilibrio entre el sonido R&B de finales de siglo y las armonías clásicas de los standards de jazz. Un primer intento de equilibrio entre tradición e innovación; los cimientos de un huracán que arrasaría tres años después.

Porque todo creció tras la publicación de ‘Back To Black’ en 2006. De pronto, se abrió la caja de Pandora. Con el aplauso unánime de la crítica y el público, su segundo trabajo adquirió la categoría de clásico y la catapultó directamente a la fama (esta vez sí) mundial. En ‘Back To Black’ Amy dio rienda suelta a su honestidad brutal. Nos enseñó su alma atormentada a través de las arrugas de su voz y las letras de sus canciones. Unas canciones que sonaban ahora crudas y desnudas, gracias en parte a la producción artística de un jovencísimo Mark Ronson con el respaldo, otra vez, de Salaam Remi. Los doce cortes recuperaban el legado de las raíces del soul e incorporaban un nuevo lenguaje, una nueva mirada, una actualización del pasado con la experiencia del presente.

Aquel segundo trabajo había sido compuesto en medio de una ruptura sentimental, entre drogas y copas de alcohol. Quizá por eso los tabloides británicos, con sus inevitables dosis de sensacionalismo y morbo, no tardaron en divulgar a los cuatro vientos las excentricidades de su vida personal. Y de pronto, el mundo se dio cuenta de que el personaje Amy Winehouse era la misma persona de la vida real. Sin tapujos, sin historias, sin parafernalias promocionales. Amy Winehouse, la diva atormentada del soul.

Mucho se ha escrito sobre sus escándalos, sus idas y venidas de centros de desintoxicación y tribunales, sus excesos con el crack, el alcohol y la heroína, sus problemas de alimentación, su amor turbulento y fatal con Blake Fielder-Civil. Pero, ahora que nos ha dejado, lo importante es resaltar su legado y su trayectoria artística. Una trayectoria corta pero intensa. Con tan solo dos discos en el mercado, sus influencias van mucho más allá de los clásicos del soul y del jazz. La tendencia de Amy Winehouse era la búsqueda musical y la evolución artística; el gusto y la pasión por explorar el gran legado que nos ofrece el pasado reciente de la música popular.

Después de pasar un tiempo en rehabilitación (una vez más), la cantante londinense estaba a punto de emprender un retorno a los escenarios que debía culminar en la publicación de su tercer disco, cinco años después del aclamado ‘Back To Black’. Amy grabó eventualmente material para aquel esperado trabajo que nunca llegó a publicarse. Las malas lenguas aseguran que los responsables de Island Records no permitieron la edición de un material tan oscuro, ni tampoco aprobaron el marcado acento reggae de algunas de las nuevas composiciones de la cantante. Pronto llegarán las rarezas y ediciones especiales.

El pasado 18 de junio Amy Winehouse aparecía ebria, tambaleándose y afónica en su primer concierto, celebrado en Belgrado. No pudo acabar su actuación. Fue la escenificación de una recaída más y el fin de la ansiada gira. Nadie podía augurar que también se trataba del fin de su carrera.

Ahora que nos ha dejado, las teorías conspiratorias sobre su muerte no tardarán en llegar, y se vertirán ríos de tinta sobre su descenso a los infiernos de la autodestrucción. La muerte de Amy Winehouse escribe un capítulo más en una de aquellas leyendas oscuras de la música popular, el llamado Club 27, un dudoso honor que también comparten el guitarrista Jimi Hendrix, el poeta maldito del rock Jim Morrison, la voz rasgada de los años sesenta Janis Joplin, el alma del grunge Kurt Cobain y, cómo no, el genial bluesman Robert Jonhson. Quizá Amy encuentre la calma que nunca llegó a conocer en vida. O quizá, en algún lugar, todos ellos estén corriéndose una buena juerga de bienvenida. Sea como sea, procuraremos que nunca deje de sonar la música de Amy Winehouse. 

 

DAVID ANDRÉS MARTÍN
Thriller Magazine

  • AC / DC. El álbum negro australianoAC / DC. El álbum negro australianoEl verano de 1980 AC / DC regresaba con un álbum de luto. La banda acababa de perder a su carismático vocalista Bon Scott y se encontraban con el que era, quizás, el final de su carrera. […]
  • Extremoduro: 15 años de ‘Agila’Extremoduro: 15 años de ‘Agila’Se cumplen 15 años de la publicación de uno de los mejores discos de rock español de los 90. ‘Agila’ lanzó definitivamente la carrera de Extremoduro situándolos en la cima de la […]
  • Soundgarden: reviviendo el grungeSoundgarden: reviviendo el grungeEl grunge está de vuelta. Tras los últimos trabajos discográficos de Alice In Chains y Stone Temple Pilots, el regreso de Soundgarden es un capítulo más en el revival del grunge. La banda […]
  • Syd Barrett, el brillo de un diamante loco (II)Syd Barrett, el brillo de un diamante loco (II)Pink Floyd no tardaría en despegar. La psicodelia londinense de los años 60 llevaba su firma. Pero el abrumador éxito hizo mella en el líder de la banda, Syd Barrett. Las giras, las […]