CRÍTICA – Revista ‘La Heavy’

Canciones para matar a la luna - David Little

DAVID LITTLE. “Canciones para matar a la luna”

Buceando en las fauces de las emociones humanas y mirando hacia la luna a la que poéticamente quiere robar la vida [“es un cuerpo inerte, sin luz propia, un ser frío” expone el artista en contraposición a su aparente belleza], este polifacético músico malagueño se ha sacado de la manga un disco muy intimista y personal en el que las aristas sonoras están limadas al milímetro con influencias que discurren entre el rock urbano de cantautor hasta el blues pasando por el flamenco, inevitable en esas latitudes para alguien de la naturaleza estilística que nos ocupa, e, incluso, el indie.

La desgarrada aspereza no exenta de pasión literaria del palo de Albertucho o Poncho K tiene en David Little un nuevo representante, si bien la voz suave pero honda de este último se presta especialmente a la naturaleza particularmente profunda de unas canciones que cuentan con la expresividad como principal fuerza motriz.

Llama la atención lo convencido que uno acaba de estar ante una obra sólida y con alma tras culminar la escucha de temas como la comedida pero penetrante “El hombre que mató a la luna” o las más eléctricas “Sin brújula / Sin reloj”, durante la que me ha resultado imposible no rememorar a los meteóricos Gritando en Silencio; o “Mentiras”. La luna vuelve a protagonizar una lenta pero intensa “Sortilegio”, una de los mejores gracias a ese estribillo y a un violín emocionante y sagaz, tanto como las influencias jazzísticas de “Bruja”. La dupla rocanrolera de “Debo de ser (un hombre realizado)” y “Loco” anteceden a un final bluesero de “A un bala perdida” con el que se cierra un álbum tan redondo como la luna misma.

Texto: Jason Cenador, revista “La Heavy” (num septiembre 2015)