Energía nuclear: ¿Solución o espejismo?

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Ante la realidad del cambio climático y la crisis energética, los gobiernos se replantean su posición sobre la energía nuclear. Tachada durante décadas de destructiva y peligrosa, la energía nuclear no produce CO2, por lo que se posiciona como una fuerte candidata para paliar frenar el efecto invernadero y hacer frente a la demanda energética. Científicos y políticos se dividen entre quienes se pronuncian a favor y quienes abogan por un cambio radical en el consumo energético. La polémica está servida.Tras el fracaso de la cumbre de Copenhague en plena crisis económica, la otra crisis, la del cambio climático, ha pasado a un segundo plano.

Ante la realidad del cambio climático y la crisis energética, los gobiernos se replantean su posición sobre la energía nuclear. Tachada durante décadas de destructiva y peligrosa, la energía nuclear no produce CO2, por lo que se posiciona como una fuerte candidata para paliar frenar el efecto invernadero y hacer frente a la demanda energética. Científicos y políticos se dividen entre quienes se pronuncian a favor y quienes abogan por un cambio radical en el consumo energético. La polémica está servida.Tras el fracaso de la cumbre de Copenhague en plena crisis económica, la otra crisis, la del cambio climático, ha pasado a un segundo plano.

Nadie quiere oír hablar del efecto invernadero cuando los mercados se desploman y Europa está en el punto de mira. Sin embargo, los efectos del cambio climático están más patentes que nunca. La temperatura global sigue en aumento. Se estima que la temperatura de la Tierra podría subir entre 2 y 6 grados centígrados, lo que supondrá daños irreversibles en los ecosistemas, en el clima y en la vida de nuestro planeta. Apenas nos quedan 20 años para frenar el cambio climático según un estudio publicado en la revista Nature. Se calcula que el límite de dióxido de carbono que el planeta puede asumir hasta 2050 es de un billón de toneladas. Ya llevamos un tercio de dicha cantidad. Mientras las organizaciones ecologistas siguen su particular cruzada contra la energía nuclear, cada vez son más las voces que se pronuncian a favor. La premisa es sencilla: la energía nuclear es la única energía capaz de producir electricidad a gran escala sin generar CO2.

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El Confidencial