ENTREVISTA – Revista ‘La Heavy’

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David Little: “No lo puedo evitar, llevo el blues en la sangre”

Personales y pletóricas de emociones con las que se puede identificar cualquiera, los temas de este melómano artista malagueño son un recorrido por el rock, el blues y lo que él llama “la música de raíz”. ‘Canciones para matar a la Luna’ es su completo y brillante debut, que sirve de excusa perfecta para que esta conversación orquestada por Jason Cenador tenga lugar.

¿Por qué deseas “matar a la luna” con tus canciones? ¡Con lo bonita que es!

Sí, es cierto. Es una ilusión bonita, que nos alienta, que nos hace soñar… ¿pero es una ilusión real? ¿No nos estamos engañando a nosotros mismos? Al fin y al cabo, la luna es un cuerpo inerte, sin luz propia, un ser frío. Es una mentira, una contradicción. Y esta contradicción sobrevuela a lo largo de todas las canciones del disco. En todas aparece este conflicto un tanto bipolar, de alguna u otra manera. El sueño y la realidad, lo iluso y lo real, el odio y el amor, la mentira, la verdad. Y la borrachera con su consecuente arrepentimiento, también por supuesto.

Este trabajo resulta, ante todo, intimista y personal. ¿Te has vaciado emocionalmente en él?

Así es. En general todas las canciones son muy personales, que hay que saber leer entre líneas. En ese sentido son canciones muy mías. Al mismo tiempo es interesante comprobar que cada persona tiene su propia interpretación de qué significan. Casi nunca coincide con la mía. Eso me gusta. Creo que consiguen conectar con el público, que cada persona las hace suyas.  Son canciones que necesitaba grabar, que necesitaba sacarlas de dentro.

El flamenco de tu tierra se cuela de cuando en cuando entre los compases de tu rock. ¿Te ha influido mucho a la hora de componer?

El flamenco es una influencia, pero lo es mucho más la música de raíz, así en general. Siempre he utilizado pinceladas andaluzas desde que comencé a tocar con 8 años. Ciertos ritmos, cadencias y escalas. Me viene un poco de escuchar música clásica española y sobre todo gracias a algunos músicos con los que he tocado que me han influido especialmente. Normalmente es una influencia muy sutil, que se percibe más fuera de Andalucía, pero que forma parte de mi personalidad musical.

¿Qué otras fuentes de inspiración musical se advierten en los temas de este álbum? Yo distingo mucho de blues y ramalazos, incluso, de la música arabesca, con ese versátil violín.

Este disco está cargado de blues. No lo puedo evitar, lo llevo en la sangre. Es una música llena de pureza, que va directa a las entrañas, a lo que de verdad importa. Otra influencia importante es la música de finales de los sesenta y principio de los setenta. Y claro está, todas esas pinceladas que mencionas que hacen que este sea un disco heterogéneo. Siempre he sido muy ecléctico a la hora de escuchar música. Es mi forma de entender el rock y la vida.

¿Te identificas más con el rock urbano que con el anglosajón o viceversa?

Con ambos. El rock español es el que me hizo agarrar una guitarra y comenzar a escribir canciones, pero el rock anglosajón es la música con la que me he criado.  Dentro el rock urbano hay ciertos grupos me han marcado muchísimo, con otros he conectado puntualmente y otros no me han marcado para nada. Si tuviese que hablar de con qué me identifico, hablaría más de rock español en general que de rock urbano. Respecto al rock anglosajón la lista de canciones, discos y músicos que me han influido es interminable.

¿Saldrás a la carretera para exhibir tu directo por la geografía nacional a corto plazo?

Lo que toca ahora es mover el disco lo máximo posible, convencer al público, enseñar estas canciones y otras muchas más que hay en el repertorio, tocar donde nos dejen tocar. Estoy abierto a todas las posibilidades, aunque a corto plazo no hay ninguna gira de conciertos programada.

¿Cuáles son tus próximos pasos en el camino del rock? ¿Tal vez formar una banda al uso, o prefieres seguir en solitario?

Para todas las opciones son compatibles. Por suerte el mundo de la música es diverso, hay muchos caminos posibles y no todos tienen porqué ser disyuntiva. Por mi parte voy a seguir haciendo canciones, tocando, grabando. Tanto en este proyecto personal, como con otros músicos, en solitario, con banda, en otros proyectos… Lo he intentado dejar miles de veces, pero al final siempre ha sido una idea ridícula. Es lo que hago, es lo que soy.

Texto: Jason Cenador, revista “La Heavy” (num julio/agosto 2015)