Syd Barrett, el brillo de un diamante loco (II)

barret-20-10-10

Pink Floyd no tardaría en despegar. La psicodelia londinense de los años 60 llevaba su firma. Pero el abrumador éxito hizo mella en el líder de la banda, Syd Barrett. Las giras, las presiones del estrellato, los compromisos comerciales de la banda, las drogas… Demasiadas preocupaciones. Su caída paradójicamente, lo convertiría en un mito.

No se sabe muy bien qué ocurrió exactamente ni qué lo provocó. Las dos opiniones más extendidas hablan de sobredosis de LSD y la manifestación de una esquizofrenia latente. Lo cierto es que una combinación de ambos factores apagó el brillo del diamante loco. El 28 de junio de 1967 Pink Floyd debía grabar un concierto para la BBC. “Syd no aparecía y decidimos cancelarlo” afirmaba el desaparecido teclista Rick Wright en un documental de 2006. “Cuando los managers lo encontraron Syd había cambiado. Era una persona totalmente distinta; todavía tenía el mismo aspecto pero estaba como en otro lugar”.

Los managers de la banda decidieron cancelar la gira y los compromisos de Pink Floyd esperando a que Syd Barrett se recuperara. No tuvieron esa suerte.

Ese fin de semana los Pink Floyd actuaban en el UFO Club. Syd apareció en el local antes de la actuación. Era otra persona. Pálido y sudoroso, su mente parecía estar en otro plano de la existencia. No había ni rastro de aquel chico alegre, de aquel simpático introvertido, de aquella chispa hiperactiva. Sus ojos, como cuenta la canción, eran dos agujeros negros. Afirmaba que la banda se había vendido, que la comercialidad no era compatible con su religiosa libertad artística. Esa noche los Pink Floyd no actuaron. Los managers de la banda decidieron cancelar la gira y los compromisos de Pink Floyd esperando a que Syd Barrett se recuperara. No tuvieron esa suerte.

El primer disco de Pink Floyd salió a la venta en ese verano de 1967. Resulta triste y extraño que su salida al mercado coincidiera con la enfermedad de Syd Barrett. The Piper at the Gafesuf Dawn es fiel reflejo de la primera época de la banda. Un disco brillante e imaginativo; estremecedor y dulce al mismo tiempo. Con canciones que evocan a la psicodelia de finales de los 60, iba un paso más allá del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles, profundizando en los lugares más recónditos de la mente. Era, sin más, la obra maestra de Syd.

El segundo trabajo de la banda no llegaría a la calidad del anterior. A Saucerful of Secrets terminó siendo un disco con algunos altibajos. Era evidente que Syd Barrettt no se encontraba bien. Sin embargo el público en esa época lo percibía todo de forma distinta, algo lógico si tenemos en cuenta de que hablamos de finales de los 60. Según recordaba Wright en 2006, “en una ocasión Syd desafinó las cuerdas de su guitarra durante una actuación. Mirando al infinito empezó a emitir con su guitarra unos ruidos horribles. No sabíamos qué hacer. Pero el público [bastante colocado] pensó que era genial. Les encantó”.

Dormía en un colchón en el suelo y tenía en su habitación no mucho más que una guitarra, un calentador y un aparato estéreo.

En enero de 1968 David Gilmour entró como segundo guitarrista de Pink Floyd. En un principio se pensó convertir a Syd Barrett en una especie de Brian Wilson (líder de The Beach Boys que se quedó tirado en la cama durante una buena temporada). El plan era que Syd compusiera y el resto del grupo hiciera las giras. “La idea de perder el flujo de canciones era desastrosa” declaraba Waters. “Él escribía la mayoría”. Pero esa opción se demostró inviable. “Fue el comienzo de un periodo difícil” afirma Gilmour. “Me aprendía las partes de Syd mientras él se quedaba allí parado. A veces tocaba un poco, a veces cantaba… Todo muy extraño”. Por aquel entonces el resto de la banda tendía a ignorar los problemas. Un coche pasaba a recogerlos a todos cuando había algún compromiso. “Un buen día decidimos no ir a buscarlo y nos fuimos nosotros cuatro” afirma Nick Mason. Y ahí terminó la historia de Syd Barrett junto a los Pink Floyd.

Tras esto, Syd llevó una vida bajo un débil estado físico y mental. Fue compartiendo piso con varios amigos hasta que finalmente alquiló un apartamento junto al pintor Duggie Fields. No había muebles. Dormía en un colchón en el suelo y tenía en su habitación no mucho más que una guitarra, un calentador y un aparato estéreo. “Desde un primer momento hubo toda clase de drogas” afirma Fields. “Pero creo que su principal problema era la falta de motivación. Al abandonar la banda había perdido el rumbo”.

Syd Barrettt grabó su primer disco en solitario en 1969. Tras un primer intento de meterse en los estudios Abbey Road y conseguir algo decente, Syd Barrett consiguió terminar The Mandcao Laught gracias a su amigo David Gilmour y al productor Malcom Jones. “Era un intento de producir alguna cosa con él” afirma el guitarrista. Tras un segundo álbum llamado simplemente Barrett , Syd abandonó Londres definitivamente en 1970 huyendo de la agitada vida de la gran ciudad.
Aunque hubo algunos intentos de devolver a Syd Barrett al mundo de la música, todos fracasaron. Un proyecto de grupo llamado Stars y un intento de grabación en Abbey Road en 1973 confirmaron que nada quedaba de aquel prometedor chico de Cambridge. Un trastornado Syd Barrett volvió a su pueblo natal para vivir una vida apacible. Según las últimas noticias antes de su muerte, gozaba de buena salud y buen humor. Ya pocos le molestaban recordándole sus años mozos con aquel grupo psicodélico llamado Pink Floyd (grupo del que en una entrevista declaró no acordarse). Había dejado atrás amigos, vivencias, buenos y malos momentos. “Estuve muy triste por lo que pasó y aún lo estoy. Sé que Syd no quiere saber nada de esa parte de su pasado, por eso me mantengo alejado” afirmaba Waters en 2006 al ser preguntado por su viejo compañero.

Syd Barrett sufría diabetes y su enfermedad se complicó el 11 de julio del año 2006. Su historia es una tragedia de la mitología del rock. Su figura, una leyenda inmortalizada en aquella obra de arte llamada Wish you were here en general y “Shine On Ypu Crazy Diamond” en particular. “Syd está siempre presente cuando la canto’‘, afirma Waters. ”Es un homenaje a su persona, su talento y al cariño que aún le tengo”.

DAVID ANDRÉS MARTÍN
ThrillerMagazine.es

Syd Barrett, el brillo de un diamante loco (I)

  • Syd Barrett, el brillo de un diamante loco (I)Syd Barrett, el brillo de un diamante loco (I)El 11 de julio de 2006 un hombre de 60 años moría en un tranquilo barrio residencial de Cambridge, Reino Unido. Gran aficionado a la pintura y la jardinería, vivía solo y no se relacionaba […]
  • 15 años de la separación de Héroes del Silencio15 años de la separación de Héroes del SilencioEn octubre de 1996 los Héroes del Silencio anunciaron su separación temporal. Dejaban la carretera por lo menos durante dos años. O eso dijeron entonces. Necesitaban tiempo para vivir y […]
  • Soundgarden: reviviendo el grungeSoundgarden: reviviendo el grungeEl grunge está de vuelta. Tras los últimos trabajos discográficos de Alice In Chains y Stone Temple Pilots, el regreso de Soundgarden es un capítulo más en el revival del grunge. La banda […]
  • Amy Winehouse, la diva atormentada del soulAmy Winehouse, la diva atormentada del soulEl pasado 23 de julio nos dejaba Amy Winehouse con tan solo 27 años. Para algunos, la artífice del enésimo revival soul en plena era de los revivals. Para otros la salvación de un género […]